El estrés es algo que todos experimentamos a diario. Es parte de lo que nos impulsa a cumplir plazos ajustados y a superar las expectativas. El problema del estrés es que, si no se gestiona adecuadamente, aumenta hasta niveles en los que puede llegar a ser perjudicial para la salud.

De hecho, puede llegar a ser mortal. La gestión del estrés se ha vuelto cada vez más importante debido a los peligros para nuestra salud. No es que el estrés sea algo nuevo. De hecho, existe desde los albores de la humanidad.

La única diferencia es que en la prehistoria, el estrés estaba relacionado principalmente con la comida o la autodefensa. Hoy es una historia totalmente diferente. La vida se ha vuelto mucho más complicada, tratamos con mucha más gente y el número de transacciones ha aumentado exponencialmente en los últimos años.

Estrés Peligroso
Estrés Peligroso

Aunque somos una civilización muy adaptable, hacer frente a los cambios se ha vuelto más difícil, sobre todo cuando se nos exige cada vez más. Se espera que cumplamos un número cada vez mayor de objetivos. Esto ha supuesto un aumento de la presión, y es esta presión la que conduce al estrés sostenido.

En momentos de estrés, se liberan adrenalina y cortisol como mecanismo de afrontamiento. En la prehistoria, el estrés sólo se experimentaba en ráfagas cortas, así que una vez que se han liberado el cortisol y la adrenalina, el cuerpo entra en modo de huida o lucha, sale de la situación, y luego vuelve al modo normal. Una vez que el cerebro ha detectado esto, la producción de cortisol y adrenalina cesa inmediatamente.

En el mundo actual, esto no ocurre siempre. Si una persona está sometida a estrés durante un periodo de tiempo prolongado, el cortisol y la adrenalina se liberan como funciones corporales normales.

Sin embargo, como el estrés se mantiene, el cerebro no ordena que se detenga la producción de estas hormonas. Por lo tanto, el cuerpo se encuentra en un modo de pánico continuo, lo que significa que la presión arterial y la frecuencia cardíaca aumentan. La presión arterial alta continuada es extremadamente peligrosa para el corazón, porque hace que se dañen las válvulas.

En la mayoría de las personas, esto no se detecta con la suficiente antelación, y sólo se detecta cuando la persona sufre un infarto. Otro efecto secundario del estrés sostenido es la aparición de la diabetes, y las consecuencias de esto son las inyecciones diarias de insulina. Por supuesto, depende del tipo de diabetes y de la gravedad de la enfermedad.

Vivir con estrés es algo a lo que vamos a tener que acostumbrarnos. No va a ser más fácil a corto plazo. A medida que aumenta la velocidad de la comunicación, también lo hará la cantidad de estrés que experimentamos.

Lo que tenemos que hacer es aprender a lidiar con el estrés y encontrar diferentes formas de hacer frente a las crecientes exigencias que se nos presentan cada día.

Aprender a lidiar con el estrés
Aprender a lidiar con el estrés

¿Qué puedes hacer?

  •  – Sé consciente de cómo te afecta la situación.
  • – Haz mucho ejercicio. El ejercicio aeróbico elimina el cortisol de tu sistema. Esta es la sustancia química que te estresa. Basta que hagas 15 minutos al día para conseguirlo.
  • – Concéntrate en el largo plazo. Para ello, oblígate a mirar un resumen de tu agenda o de tu plan. Mira al menos un mes por delante, al menos una vez a la semana (si no más). Después, hazlo durante seis meses.
  • – Pide a tus compañeros que te avisen si te estás estresando (a menudo somos los últimos en darnos cuenta). Los síntomas clave son la pérdida de memoria a corto plazo (perder las llaves), la pérdida de humor, la incapacidad de planificar y organizarse, la negatividad.
  • – Pide a tus compañeros que busquen oportunidades.
  • – Establece objetivos claros y haz un seguimiento de tu progreso hacia ellos.
  • – Sonríe y levanta la vista. Esto parece una tontería, pero funciona. El simple hecho de sonreír libera sustancias químicas que te hacen sentir más feliz. Mirar hacia arriba te ayuda a reconocer las oportunidades más fácilmente. Hazlo varias veces al día.

Así que, sea cual sea el método que elijas, asegúrate de que es algo con lo que te sientes cómodo y que te ayuda a controlar el estrés.